miércoles, 16 de febrero de 2011

4° Capitulo de Lineas Vides y Tiempos Difíciles.

Capitulo 4 – Narras tu.

-Verás… No… No me llevo con mis hermanos.
-¿Qué?
Kevin explicó que sus hermanos habían hecho algo muy malo y por ello no se reunían más. No me interesó y quería verlos igual. El me sonrió y me asintió con la cabeza.
-Yo te llevo.
Comenzamos a caminar hacia atrás. El se detuvo y abrió la puerta de un auto hermoso de color negro. Quedé asombrada de lo que había sido de la vida de mi hermano mayor.
Detuvo el auto en la puerta de un pasillo de apartamentos.
-Aquí es. ¿Vengo por ti?
-No, yo le pediré a Nick que me lleve.
-Ok. Fue un placer encontrarte. Ya tienes mi número. Te quiero mucho, hermana.
Lo miré y el seguía teniendo aquella sonrisa maravillosa en sus labios.
-Te adoro Kevin.
Lo abrace fuerte antes de bajarme de su auto. Entré por el pasillo.
Bueno, tengo que admitir que no me gustó la primera vista del lugar, un pasillo gris, con las paredes rayadas y las baldosas flojas. Seguí avanzando y llegué al apartamento 13. Levanté la mano para golpear la puerta luego de 10 minutos mirando la misma, recordando todo, imaginando como sería el maravilloso momento de volver a encontrar a Nick y Joe. En mi cabeza de princesa no podía parar de imaginarnos corriendo por un campo lleno de flores, pero el pasillo me había abierto un poco los ojos. Tomé aire y antes de que llegara a tocar la madera una chica rubia de ojos castaños abrió la puerta en blusita corta y minifalda. Salió como si nada y se fue por el pasillo.
Quedé helada, definitivamente quedé impresionada. Los niños con los que jugaba ahora andaban con rubias falsas de minifalda… Wao.
Lo pensé y decidí entrar por la puerta abierta. Cerré la misma suavemente y miré el comedor y la cocina, nunca pensé que entrara tanto desorden en una pieza tan pequeña. De un pasillito por el cual al final se veía una cama salió un chico de rulos castaños y ojos del mismo color, aquellos labios tan especiales volvían a cobrar vida. Me encontré perdida en sus ojos perdidos en el suelo. Caminaba aun medio dormido a las 3 de la tarde. No pude evitar mirarlo todo ya que estaba en un bóxer negro. Sonreí, no podía creer que el estaba de verdad allí.
El levantó su mirada y se colocó detrás de la mesada. Para cubrirse. Apoyó las manos en la misma y sonrojado me miró extrañado.
-Amm, ya te llamo a Joe.
Me reí suavemente, el no tenía idea de quien era yo.
-¿Sucede algo?
Era tan divertido que me decidí a molestarlo hasta que lo recordara.
-A quien busco es a ti, Nicholas.
Me estremecí por completo al decir su nombre, cuanto lo había extrañado.
-Ah… Claro, ¿Cómo estás?
-Bien – Dije burlándome.
- Me alegro… Amm… Voy a vestirme, espera aquí ¿Si?
-Ok.
Me senté en un pequeño sofá. Me reí sola en la sala, miré el relajo a mi alrededor y continué con mi risita suave bajé mi blusa hasta los hombros para que se notara la cicatriz. Me paré y recordé mas cosas paseando de un lado para otro. Era un sueño hecho realidad. Volver a verlo era todo.
El Salió de la habitación con unos jeans mientras se ponía una camisa. Y le remangaba las mangas. Quise torturarlo un poco más.
-Tenía tantas ganas de verte, te extrañé ¿Sabes?
-Wao… Yo… no te he olvidado.
Me acerqué y acaricié su cuello. Pude notar que sintió algo extraño. El me miró a los ojos y frunció las cejas. Yo gritaba “Ya lo tienes, ya sabes quien soy” en mi cabeza.
-Nick…
-¿Podemos jugar juntos?
Sonreí a lo grande, aun tenía esa astucia disimulada.
-Esta bien – Sus ojos me miraban cada vez mas grandes. – Yo seré la princesa.
El no lo dudo un segundo y me abrazó fuertemente al instante.
-Dios, claro que te recuerdo. – Dijo disculpándose.
-¿Cómo has estado Nick?
Seguíamos abrazados, el me presionó mas aun y llevó una mano a mi hombro…
-Te extrañé tanto ___________. Princesa.
-Te quiero Nicholas.
-Yo también te quiero, te quiero, por dios. Esto es increíble.
Acarició aquella cicatriz y se rió suavemente. Estaba tan feliz de volver a verlo. Tenía la misma mirada bandida, los rizos despeinados, la sonrisa simpática. Sus brazos no me soltaron por un rato, era increíble, de verdad era maravilloso volver a estar junto a el.
Me soltó suavemente y me miró con aquella sonrisa contagiosa.
-¿Y Joe? – Pregunté sin dejar de mirarlo.
-Creo que sigue dormido.

Noté sus ojos analizándome mientras lo analizaba. El era apuesto, tenía el abdomen marcado, los brazos fuertes, pero no era puro músculo, no me gustan los exagerados. Era alto pero no demasiado, tenía la piel suave y un color que no era ni blanco ni tostado, pero era perfecto por naturaleza. No se que habrá pensado el de mí… pero lo cierto es que yo lo veía como un chico atractivo, por mas que no pensara ni un instante en estar con el.
-Mírate, wao, estás alta y hermosa. Te cambiaste el corte de cabello. Y hasta te arreglaste ese diente de allí.
Me reí, el recordaba todo.
-Si solo un par de meses con aparatos dentales y pueden hacer que vuelvan a sus lugares.
-Hm.
Bajó la vista, yo tenía mis manos en los bolsillos de mis jeans. El cambió la cara y tomó mi mano izquierda apresuradamente.
-¿Qué es esto? – Me miró nervioso y acusador.
Señalaba las cicatrices de la mañana, me miró más serio y yo sonreí levemente sin poder decirle nada. ¿Qué podía decirle? “Si mira, es que los extrañaba y mi vida es tan repugnante que me quise matar” No, ni loca. Así que solo bajé la mirada y safé mi mano de la de el, volviéndola a poner en el bolsillo.
-___________, ¿Qué pasó?
Joe abrió una puerta y salió caminando en bermuda y una camisa desprendida. Me miró fijamente hasta entrar al baño, antes de cerrar la puerta salió nuevamente y frunció las cejas.
-¿Princesa?
-Hola Joe. – Le sonreí.
El sonrió y camino rápidamente a abrazarme.

Nick tomo la silla y la dio vuelta para sentarse de frente al respaldo, Joe se sentó en el sillón junto a mi. Hablábamos de todo un poco, de cómo había sido mi vida, de cómo habían llegado a vivir allí, de las memorias de niños.
-¿Y alguna de tus hermanastras es linda? – Preguntó Joe.
Lo empujé con el hombro y se rió.
-No lo se, pero son unas arpías, no te recomiendo acercarte demasiado.
Unos minutos después pregunté algo extraño.
-¿Por qué no se llevan con Kevin?
-¿Ya te lo encontraste? – Dijo serio Nick.
-Si, me trajo hasta aquí, me dijo que no les hablaba.
Me ahorré la parte de “Hicieron algo muy malo”, no quería que se molestaran con el.
-No es que no nos hablemos, digo… solo no nos juntamos como antes. Porque… no nos quiere por vivir como cerdos.
-Y encima lo admiten – Reí mientras miraba a mí alrededor.

No pude averiguar la verdadera razón de por qué no se hablaban, ellos argumentaron con “El es un ricachón y nosotros vivimos la vida loca” o “El se cree superior a los chicos malos”. No se que se creen estos dos pero ellos se nombraban constantemente como chicos que vivían para los bailes, las cervezas y las chicas. No les daba vergüenza decir todo esto y no podía creer que vivieran de lo que les daba su trabajo de reponedor de supermercado y limpiador de pasillos.

Salimos a pasear por la ciudad, por el parque y quedamos de encontrarnos en un restaurante a las 8 para cenar los tres. Volví a mi casa con una enorme sonrisa en el rostro.


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XophieJonas

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