miércoles, 25 de mayo de 2011

Capitulo 8 de Nicholas. Nick y Tu.

Capitulo 8
Caminaron juntos hasta el lago, era un hermoso lugar. La luna deformada en el agua como un foco de luz tenue hacía brillar tus ojos y lo hacía brillar a el. Te sentaste en una roca y mojaste tus pies descalzos en el agua. El se sentó a tu lado y miró atentamente como se mojaba tu piel.

-Extraño el agua. – Dijo como intentando dejar su mente llena de recuerdos.
-¿Qué, no puedes sentirla? – Preguntaste mientras dirigías tus ojos a su rostro pálido y brillante.
-No. – Contestó tu mirada. – Extraño esa sensación. – Dijo casi sonriendo, como burlándose de su estado. - Me gustaría sentir la lluvia. O sentir mis pies como los tuyos justo ahora.

Miraste aquella mirada baja de aquel rostro brillante de aquel chico… fantasma.
-Cierra los ojos. – Dijiste suavemente.
El lo hizo. Querías intentar llegar a darle la sensación de la lluvia.
-Imagina, que estas enamorado. – Era la única manera de lograrlo. - Imagina esa chica de tus sueños, ella, te mira. Y tu a ella. Ella camina hacia ti y tu corazón late más y más fuerte.
Tu voz de hacia mas y mas delicada y suave, como un mimo, como un sonido ligero y dulce.
-Ella toca tu mano, sientes un calor intenso. Como arrimar tu mano al fuego. Sientes un cosquilleo. Ella se acerca a tus labios. Ahora sientes frió, frió en todo el cuerpo. Y un cosquilleo es aun mas frió. Pero tu corazón late fuerte. – Continuaste mientras recordabas a Joe bajo la lluvia. - Sientes lágrimas en tus mejillas, sientes sus manos en tu cuello. Ahora ves el agua caer. Sientes el frió de las gotas, pero el calor de tu corazón.
-Casi… - Dijo sin abrir los ojos. - Casi siento las gotas en mi rostro.
Levantaste tu mano y rozaste su mejilla.
-No logro sentirte. – Dijo algo decepcionado.
Apartaste tu mano y lo miraste con una leve sonrisa.
-Lo siento.
-Gracias por hacerme sentir mi corazón. Hacia tiempo que no sentía eso. – Dijo sonriendote por la mirada.
-Pues yo también lo siento justo ahora.

En el medio de aquel momento tan dulce e intenso el sonido brusco de tu telefono te bajó de nuevo a la realidad y sin pensarlo respondiste para callar aquel sonido molesto.
-¿Si?
-Escucha, lo siento, lo lamento. Por favor, ¿Puedes venir a casa ahora? – Decía realmente afectado Joseph del otro lado de la linea.
-Joe, lo siento. No ahora. – Respondiste mirando a Nick.}
-Date vuelta.

Inmediatamente te diste vuelta y los ojos tristes de Joe se iluminaron. Nick te miró mientras colgabas el telefono y te levantavas lentamente para acercarte de la misma forma a Joe.
-_________, lo siento, de verdad… es que me resulta muy difícil creer eso.
-Joe…
El se acercó y te abrazó por los hombros. El calor de su pecho se pegó al tuyo. Su perfume te recordaba lo loca que estabas por el.
-Está aquí Joe. – Dijiste en un susurro.
Joe levanto lentamente la mirada, llena de una mezcla de temor, con tristeza.
-¿Nick? – Dijo con una voz temblorosa.
Miraste a Nick detrás de Joe. Se acercó a su oído para susurrarle a su hermano. Solo así escuchamos los fantasmas, excepto tu que tienes un don para eso.
Joe sintió un escalofrío y luego la voz de su hermano saludándole. Puso sus manos en tu espalda, recostó su cabeza en tu cuello y su respiración se hizo agitada, como si aguantara el llanto. Tú acariciaste sus brazos hasta llegar a abrazar su cuello. Sonreíste solo un poco porque te creía y otro poco por la mirada intensa de Nick.
-No llores Joe. – Dijiste para complacer a Nick.
-¿Esta aquí?
Tu miraste hacia todos lados y no lo encontrabas. Dejaste de abrazar a Joe y lo buscaste a tu alrededor… Pero no estaba.
-Ya se fue. – Y volviste a Joe y lo abrazaste nuevamente.
-Te creo, te creo. Te creo… Dios, perdóname. – Decía mientras continuaba agitado en tu cuello.
-No te preocupes Joe.
Joe tomó tu rostro y te besó. Bajaste la mirada al separarse. Sus labios seguian siendo suaves, sentías enserio locura por aquel chico.
-Siento lo de tu hermano, de verdad. Y dice que no te culpes.
-Lo siento, lo extraño. – Una lágrima corrió por su mejilla.
-Ya, te quiero, lamento haber hecho tanto drama. – Y lo abrazaste fuerte para consolarlo.

Te hallabas sentada a los pies de la cama de Joe, es estaba acostado en la misma con ambas manos cubriendo su rostro, tratando de acomodar las cosas en su cabeza. Había tanto en que pensar, pero no quería realmente hacerlo, aunque sabía que no podía no pensar en nada, ya que lo que estaba sucediendo era imposible de ignorar. Se quitó sus manos de su cara y te miró.

-Asi que tengo al fantasma de mi hermano en casa. – Dijo como resultado final, para salir de su mente.
Tu no respondiste, estabas aun en tu cabeza, pensando en Nick. ¿Cómo terminaría todo esto? ¿Se suponía que debían hacer algo? ¿Qué había que hacer? ¿O simplemente debían ignorarlo todo y seguir adelante?
-No entiendo de que nos preocupamos tanto, no podremos cambiar nada, ademas el es bueno y no nos hará daño. – Dijo Joseph como leyendo tu mente y todas sus preguntas.
-Te quiero Joe. – Fue lo único que pudiste decir con seguridad.
-Yo también te quiero. – Sonrió. - Ven aquí.

Te acostaste a su lado y pasaste un brazo por encima de su pecho mientras lo mirabas.
-Gracias por regresar. – Dijo con sus labios rosados y calidos listos para besarte.

Pasaron mas de tres semanas y mas de un mes y medio desde que Joe y tu son novios. Estabas con Selena pintando tus uñas, hablando de cualquier cosa que se les pudiera cruzar por la cabeza cuando entra Joe a tu cuarto. Tenía un gesto preocupado y estaba agitado como si hubiera corrido hasta tu casa. Sus ojos nerviosos se clavaron en los tuyos, los cuales se llenaron de preguntas mientras que Joe titubeaba y Selena lo miraba con extraño. Definitivamente algo había pasado.

-Tienes que venir rápido. – Dijo a gran velocidad.
-¿Qué sucede? – Dijiste extrañada.
-Tienes que venir rapido, mira esto.
Miraste a Selena algo preocupada.
-Vamos Sel. – Dijiste invitandola a acompañarlos.

Cuando llegaste al medio de la estancia Jonas quedaste congelada. Era increíble. Selena te miró como si tu hubieras hecho algo. Pero tenías mas que clara la situación, aunque no podías decir nada dentro de tu asombro y la sorpresa. Como quemado, el césped tenía otro color, entre el verde se distinguían las letras anaranjadas, amarillas o marrones. “Te extraño” Decia la tierra.

-¿Qué es esto? – Preguntaste por si Joe saía algo mas que tu.
-Apareció hoy en la mañana según Kevin. – Dijo Joe mirandote mientras tus ojos continuaban clavados en el suelo escrito.
El mensaje ocupada como diez metros. Era realmente asombroso.
-¿Creen que fue el fantasma? – Preguntó Selena.
-Quizas no quiere perder contacto. – Sonreíste.
-¿A quien extraña? – Preguntó Joe.
-No lo se. – Mentiste.
-Pues a ti bobita, es obvio, si eres la unica que ha hablado con el en mas de un año. – Dijo Selena. Dandote un ligero golpe con el hombro.
-Tiene razon. – Dijo Joe con el ceño fruncido como confundido.

Tu sonrisa leve no desaparecía. Sin querer levantaste la vista y el rostro pálido del fantasma estana justo frente a ustedes.
-Hola. – Dijiste dulcemente.
En aquel momento pudiste notar la primera sonrisa de Nick, la cual se podía ver a simple vista. Definitivamente estaba feliz de volver a encontrarte.
-¿Qué sucede? ¿Lo ves? – Preguntaba Joe con nerviosismo.
-Si, esta aquí.
-Ah… - Titubeó Selena mientras se pegaba a ti. - Yo, tengo miedo.
-No te hará nada. – Dijiste sin apartar tus ojos del rostro de Nick
-Dile algo. – Dijo Joe.
-¿A quien extrañas Nick? – Dijiste en un impulso.
-A ti. – Dijo con ternura.
-¿Qué dijo?- Preguntaba Joseph.
- A mi… - Sonreíste aun con tus ojos en los del fantasma.
-Era obvio. – Dijo selena con un gesto burlon.
-Ven conmigo. Pero no les digas nada. – Dijo Nicholas.
Tu sonreíste y luego fingiste buscarlo con tu mirada.
-Se fue… - Dijiste actuando. - Amm… Tengo que volver a casa. ¿Vienes Sel? – Y le diste un beso rápido a Joe para caminar a toda velocidad hacia tu casa junto a Selena.


-Quiere estar conmigo. – Dijiste con una sonrisa mientras cerrabas la puerta de tu habitación.
-Significa que… me vaya ¿No? – Dijo Selena confundida.
-Como quieras, puedes esperarme aquí si quieres.
-No… Me aburriré solita. Ve con tu fantasmita…
-Así que ahora me crees. Apuesto a que estas corriendo del miedo.

Selena se paró delante de ti y me miró seriamente.
-Es cierto, estoy aterrada y corrió hacia fuera.
Reíste y te encaminaste al lago.

-Hola. – Saludó Nick.
-Así que me extrañas… - Dijiste acercándote para sentarte a su lado.
-Es muy interesante hablar contigo. – Dijo mirándote.
-También te extrañaba, es muy… interesante estar contigo. – Sonreíste y chocaste su mirada de frente con la tuya.
-¿Te olvidarás de mi otra vez? – Preguntó con las cejas altas.
-Jamás lo he hecho.

XophieJonas

Capitulo 7 de Nicholas. Nick y Tu.

Capitulo 7

-¿Sientes algo? - Preguntaste perdida en su piel brillante y blanca.
-Nada. – Respondió mirándote intensamente.

Bajaste la mirada algo triste, algo decepcionada… algo extraña. Miraste ru mano y luego suspiraste.
-No te vayas. – Repitió casi rogando.
-¿Por qué?
-No quiero quedarme solo. ¿Sabes lo que es, Estar mas de un año sin compañía alguna? Ser invisible.
-Hm. – Alguna vez te habría pasado eso en la escuela, pero obviamente no habías sido un fantasma y parecía doler demasiado estar en su lugar. - No. – Contestaste acompañando su dolor.
-Quédate un rato más.
Sonreíste levemente para darle el SI que tanto deseaba. El sonrió muy, muy suavemente, casi no notable.

Sin notarlo el ratito que planeabas quedarte llego a ser cerca de dos horas. Dos horas hablando con un fantasma. Aún no podías creerlo. Dos horas hablando con un chico maravilloso que estaba muerto. Y aunque pasaste todo ese tiempo a su lado, no se te había cruzado por la cabeza preguntale como había muerto, ni nada parecido, simplemente hablaron de temas comunes, pero el encuentro no resultó muy comun, mejor dicho, extraño. Te encaminaste hacía tu casa, ya era de noche. Llegaste, subiste a tu habitación y te tiraste en la cama. Habías tenido un día muy raro y seguramente no dormirias esa noche. ¿Te estarías volviendo loca? Lo pensaste un par de veces. Pero diste el no solo para complacerte a ti misma.
Miraste, por casualidad o costumbre tu telefono, el cual tenía mas de 10 llamadas perdidas. Y nisiquiera precisa aclarar de quien eran esas llamadas.
-No. – Hablaste para ti misma. – No contestare tonto.
Cerraste el celular y tu hermana entró a tu habitación.
-¿A quien le hablas? – Preguntó mientras dejaba la ropa limpia que te traia encima de tu escritorio.
-Ah mi ex novio. – Dijiste sentandote en la cama.
-¿Quién? – Dijo Taylor intrigada.
-Amm… Joe. – Dijiste con una mirada perdida.
-¿Terminaste con Joe? ¿Por qué?

Dijiste que solo habías cometido un error, que el no era para ti, que no tenía todo lo que buscabas y bla, bla, bla. No podías decir que en realidad era porque no te creia cuando su hermano estaba rondando por la casa como un fantasma al asecho y que tu podías verlo y habías hablado con el cerca de dos horas. No. Taylor creería que finalmente habpizs perdido la cabeza.
-Lo siento hermanita. De verdad. – Taylor te daba su consentimiento.

Obviamente al otro día en la escuela no le dirigiste la palabra a Joe. Lo ignoraste todo el día mientras su mirada aún se posaba en ti para introducirse en su mente y pensar en lo que había hecho. Que era específicamente lo que querías que hiciera. Ya que así quizás volviera, ya que en realidad seguía gustándote, pero si el no te creía entonces no era para ti. Aunque te gustaba. Bueno, mas o menos así era tu cabeza.
Te la pasaste con Selena todo el día. Volviste a intentar contarle la historia de Nick, pero al igual que Joe, no creyó.
-_______... Por favor… - Decía Selena sin poder creerlo.
-Selena, debes creerme… - Insistías en el pasillo. - …El estaba ahí, se que era Nick, se que es extraño pero puedo verlo.
-O sea, me estas tratando de decir… Que ves fantasmas… -Te miró con cara confundida, insinuando que estabas loca.
-Algo así.
-_________... – Dijo como si le estuvieras tomando el pelo.
-¡Te lo juro!
Selena puso sus ojos en blanco y se detuvo, ya que iban caminando.
-Supongamos que ves fantasmas… - Dijo mirando hacia arriba como si fuera algo imposible. - Joe no te creyó y por eso estas molesta.
-Exacto.
-Bueno… Yo tampoco te creería.
-No lo haces. – Dijiste burlandote.
-Ay, eres un caso imposible. – Dijo para luego seguir caminando.

Selena fingió haberte creido luego de un rato. Tanto hablar hizo que se cansara y quisiera cambiar de tema. El día continuó de la forma en la que había empezado. Luego de la escuela volviste a casa y subiste a dejar las cosas. Saludaste a Taylor, quien estaba sentada en el sillón escribiendo algo. Aunque no estabas segura de lo que escribía tu hermana, ella siempre estaba escribiendo cosas lindas llenas de vida y sentimientos.
Aun no sabes bien por que… pero quisiste comprobarte a ti misma que no estabas loca y decidiste ir nuevamente a aquellos árboles en el límite de la estacia Jonas.

El verde estaba opacandoce, llegaba la tardecita y su color naranja, respiraste luego de haber corrido hasta allí y miraste a tu alrededor.
-¿Nick? – Lo buscaste entre los árboles.
No hubo un solo ruido ni sonido. Caminaste entre los troncos tratando de verlo. Una brisa movio la copa de los árboles y movió tu cabello.
-Que bueno que volviste. – Dijo sorprendiéndote por detrás aquel chico de rizos.
-¡Ah! – Te diste vuelta inmediatamente. – Lo siento. No te vi. – Reiste timidamente.
-No, tu discúlpame. – Dijo con una sonrisa difícil de detectar.
-No hay problema. – Sonreíste ampliamente.

No, no estabas loca, estabas segura de que el existía, nadie podía verlo, pero existía. Estuviste un largo rato hablando con el. Pero había algo clásico que te estaba matando, la duda, y la curiosidad de saber todo sobre el. Los fantasmas siempre nos dan curiosidad. Siempre queremos averiguar como murieron, que sucedió, como era su historia. Decidiste terminar con todas esas preguntas que te asechaban con intensidad. Así que como en una película lo miraste y luego tus ojos quedaron clavados en el suelo.
-¿Por qué moriste?
Te dio un “no se que” al preguntar eso. Pensaste en que quizás le molestaría aquella pregunta o quizás no querría responderla.
-Sabia que no ibas a aguantar mucho más. – Dijo con una mirada simpática.
-Lo siento. – Dijiste mirando hacia otro lado.
-Fue el 19 de abril. Joe y yo estábamos en casa luego de la escuela. – Miró el cielo mientras parecían quedar ambos atrapados en un flashback. – Papá y mamá habían llevado a Frankie a un museo y un almuerzo con amigos. Kevin estaba en casa, a punto de venir al monte con Joe y yo. A Joseph siempre le gustó la caza. – Dijo mirándote. – Pero no fue eso. El había tomado el rifle de papá. Aunque no sabía nada de caza, ni siquiera sabía como tomar el arma. Bajó del caballo, yo cabalgué a su lado mientras el miraba todo con el rifle listo para disparar. Éramos dos tontos. Joe vio un pato. Le dije “Joe, solo es un pato”, y el respondió, “Nick, solo estoy practicando”. Apuntó con cuidado, lo miré mientras se alistaba para jalar el gatillo. Allí recordé que mi yegua recién estaba comenzando a cabalgar y que aún era difícil de controlar. El sonido del disparo podría hacer que hiciera cualquier cosa y yo estaba encima. No terminé de hablar, no llegué a decirle que no disparara, pero la bala y los patos junto con los demás sonidos del monte estallaron en el animal que yo montaba.
Lo miraste con atención. El se perdió nuevamente en las nubes.
-Salió disparada de tal forma, y a tan gran velocidad que no pude hacer absolutamente ningún movimiento. Abracé su cuello y traté de sostenerme en un terremoto. Corrió tan lejos que podía ver a Joe pequeñito. –Bajó la cabeza. – Me agité tanto. Me puse tan nervioso, que mis manos temblaban y caí del animal. El golpe fue seco y duro, no pude moverme mas… - Te miró. – Era asmático. No pude respirar.
Sus ojos tenían contaban toda la historia en una sola mirada. Una tristeza profunda te invadió, era tan trágico y tan verdadero.

-Lo siento. – Fue lo único que alcanzaste a decir entre tu ahogo.
-Pero ya pasó. – Levanto su cabeza, como recuperándose y llenándose de fuerza. - Ahora solo tengo que hallar un modo de irme de aquí.
-¿No sabes por qué estas aquí?
-No tengo idea.

Aquella mirada, esos ojos cafés, no eran nada especiales. Eran ojos comunes entre la gente… ojos normales y sin nada único… pero que bellos, cuanta soledad había en ellos, cuantas ganas de existir realmente tenían esos ojos. Era un color tan intenso como solo el castaño puede serlo. Tan profundo y vivo.

-Solo tenías 17. – Dijiste lamentando en voz alta.
-Ya no importa. ¿Quieres ir al lago de la estancia un rato? – Preguntó nuevamente con un gesto simpático.
-Claro. – Sonreíste nuevamente.

XophieJonas

domingo, 15 de mayo de 2011

Capitulo 6 de Nicholas. Nick y Tu.

Capitulo 6

Una suave voz susurrante se escabullía entre sueños para despertarte poco a poco. Tus ojos se abrieron lentamente y la luz te hizo parpadear unas cuantas veces seguidas. Las manos de Joe te tomaban por los hombros mientras sus ojos miraban los tuyos. Parecía intentar abrirlos con su mirada. Respiraste profundo y te sentaste en el sillón en el que estabas acostada inmediatamente que recordaste lo sucedido. Joe agradeció que estuvieras ya despierta y sonrió levemente.

-¿Dónde está Nick? – Preguntaste mientras aún tratabas de tranquilizarte. - ¿Qué pasó? – Lo miraste exigiéndole explicaciones.
-¿Nick? – Dijo con cara confundida. – Es mi hermano fallecido. ¿Quién te dijo de el?
Tú lo miraste y frunciste las cejas, ya habían hablado de eso.
-Joe, ya me lo dijiste, peleamos, y me desmayé cuando el se acerco.
-No, nosotros jamás hemos peleado bonita. – Dijo con seguridad. - Tú estabas viniendo y te tropezaste con el escalón de la entrada. Estabas diciendo cosas raras como “Yo lo vi, estaba aquí” “No, Joe, yo lo vi” ¿Qué soñabas? – Te preguntó curioso.
-Joe, yo estaba aquí y hablaba con tu hermano y luego bajabas y peleábamos porque no me creías… y luego me enoje contigo y en el porche apareció Nick e intento tocar mi cara pero cuando estaba muy cerca… como que me desmayé.
Te tomaste la cabeza confundida. Y te acercaste a Joe. Lo abrazaste sentados en el sillón.
-Tranquila. Todo fue un sueño. – Y acarició tu cabello.
-Pero es que no recuerdo haberme caído. Y… Estabas… con la misma… camisa. – Lo miraste acusadoramente hasta poner su mirada nerviosa.
-Ah, no lo se… quizás me viste antes de desmayarte.

Recuerda que llegaron y Joe se puso esa camisa luego de que entraron y el regresó de bañarse. Tu mente comenzó a analizar sus ojos. Sus labios se despegaron para tomar solo una brisita de aire cuando tú explotaste.
-No estarás intentando engañarme ¿Verdad? – Dijiste a punto de enojarte. - ¿Estas seguro de que lo soñé nada más?
-Si, yo te encontré tirada en la puerta hace como una hora. – Y su mirada no volvió a tus ojos evitando el contacto.
-Ok… Te creo. – Dijiste siguiéndole el juego con la esperanza de atraparlo con agilidad.
-Bien. Ah… _____- ¿Quieres acompañarme al porche?
-Si, claro.

Salieron, la noche era hermosa, corría una brisa algo fría pero igualmente se encontraba realmente bella la luna con sus estrellas. La oscuridad no dejaba ver demasiado pero el estaba iluminado y no necesitabas otra cosa mas, los grillos daban el toque final al ambiente mientras tu sonrisa se dibujaba como sin querer.
-________ me gustas mucho. – Dijo directa pero encantadoramente. - Eres hermosa, bondadosa, simpática, dulce… ¿Quieres ser mi novia?
Reíste suavemente. ¿Qué más querías?
-Si. Si, Joe. – Respondiste feliz.
Se miraban hipnotizados el uno del otro. El tomó tu rostro y lo llevó a su boca. Estuvieron como diez minutos en el porche, besándose una y otra vez.

Habían pasado tres semanas. Tres semanas de sonrisas y juegos, tres semanas de noviazgo que te hacían sentir orgullosa. No has vuelto a ver a Nick, dejaste ese asunto e suspenso. Pero a Joe lo ves a diario. Son muy felices juntos.
Ahora estas con Selena en el árbol del fondo. Ella dejó de mirarse las uñas y miró hacia un costado para verte con la mirada perdida en el campo.
-No puedo creer que sigas pensando en eso. – Decía Selena.
-Selena, puedo jurar que no me desmayé. Puedo jurar que todo pasó de verdad y ahora quiere engañarme con que todo fue un sueño.
Aunque te daba algo de vergüenza sospechar aquello de tu novio no podías evitar confesarselo a tu mejor amiga. Quien repitió que los fantasmas no existen y que no era posible que Joe pudiera engañarte de aquella manera. Te cruzaste de brazos y te recostaste contra el árbol. Aún no podías creer el nítido sueño. No estabas para nada convencida de lo que Joe decía, era extraño y como fuera llegarías a saber si Nick era real o no.
Aquel día por la tarde decidiste ir a pasar un rato con Joe. Caminaste hasta el límite de tu estancia y cruzaste el alambrado. Miraste su casa y sonreíste mientras pasabas entre los pocos arboles que se hallaban en el limite de aquella bella y encantadora estacia Jonas. Tocaste la puerta y te arreglaste el cabello.
-Hola. – Dijo Kevin luego de abrir la puerta para saludarte.
-Hola Kev, ¿Está Joe? – Preguntaste simpatica luego de darle un beso en la mejilla.
-Ah, si, está en la ducha, pasa. Yo me tengo que ir… - Dijo saliendo mientras tu pasabas. -Papá y mamá volveran en un rato con Frankie – Guiñó el ojo. - ¿Nos vemos luego?
-Claro, adiós. – Sonreíste y el cerró la puerta.

El otoño estaba ya adueñado del clima y en aquella habitación hacía algo de frío. Frotaste tus manos y cruzaste los brazos. Comenzaste a caminar lentamente rodeando el sillón de la sala. Luego de unos pocos minutos te sentaste y miraste el techo. Cerraste los ojos y sentiste un ruido. Inmediatamente te sentaste atenta mirando a tu alrededor. Te pusiste nerviosa sospechando que Nick estaba ahí. Así que tragaste saliva y te paraste lentamente.
-¿Nick? – Preguntaste con una voz suave. - Nick… No se si puedes escucharme. No se si existes… pero si existes, puedo verte. – Dijiste para luego pensar que te estavbas volviendo loca.
El silencio te tranquilizó pero al mismo tiempo te puso nerviosa al saber que estabas sola.
-¿Estas aquí? – Dijiste mientras tu voz se desvanecía.
Te diste vuelta y ahí estaba. Quedaste paralizada de nuevo. Algo frío corrió por tu espalda y respiraste profundo tratando de no correr. Atemorizada pero quieta lo miraste y sus ojos volvieron a hacerte caer el la intensidad de algo que no conocías.
-¿Eres real? – Trataste de decir entre tartamudeos y voz temblorosa.
Nick asintió con la cabeza. Te tomaste el cabello con las manos e intentaste tranquilizarte
-¿Nos harás daño?
Nick dijo que no con la cabeza. Sentiste una leve calma pero luego bajaste la mirada para que dejara de consumirte el miedo.
-¿Estas… muerto?
El bajó la cabeza, estuvo quieto y luego asintió. Te cubriste la cara con tus delicadas manos y hablaste para ti misma.
-Ay dios, veo fantasmas, estoy loca, Joe me mintió. – Inmediatamente comenzaste a llorar.

Nick comenzó a acercarse a ti. Tu continuaste con tu rostro entre tus manos con la cabeza baja, sus pasos no tenían ruido, no corría un solo sonido que pudieras detectar. El se acercó más y más. Llego a estar muy cerca, lo suficiente como para tener que mirar hacía abajo para verte llorar. (Aunque solo te llevaba unos pocos centímetros.
-No llores. - Susurró frente a ti.
Tu lo miraste y te dejaste caer en sus ojos. Sacó una rosa del florero. Te la entregó. Lo miraste como intentando despertar, ¿Qué estaba haciendo? Tu la ibas a tomar pero justo Joe bajo y Nick desapareció, la rosa cayó al suelo y pusiste ambas manos en el sofá para apoyarte. Estabas llorando con calma.
-Hola amor… - Saludó, pero su sonrisa desapareció apenas notó tu llanto. - ¿Amor? -Corrió hasta ti y te abrazó. - ¿Qué? ¿Que te pasa? ¿Por qué lloras amor?
A tal pregunta lo único que respondiste fue salir de sus brazos. El volvió a preguntar y lo miraste enojada.
-Joe, me mentiste.
-¿En que? ¿Qué hice? – Decía aún siguiendo el juego.
-Me dijiste que me había desmayado, que no habíamos peleado. Nick es real y si, peleamos, y me mentiste. – Histérica.
-Solo para mantenerte conmigo.- Dijo serio.
-Me hiciste pensar que estaba loca. ¡Me hiciste creer que estaba soñando! ¡¿Qué creáis?! Que no volvería a ver al fantasma de tu hermano. ¡Acéptalo! Aquí hay un fantasma.
-No hay fantasmas aquí ________.
-Si, lo hay. Y no puedo entender por qué… ¿Por qué solo lo veo yo? ¿Qué hay en mí? ¿Por qué no lo ves?
-¡Ya!, basta _______. No hay fantasmas. – Te gritó.
-¿¡Crees que estoy loca!?
-¡¡Si, eso creo!!

Un silencio de adueñó de todo. Unas lágrimas mojaron tu rostro y quisiste abofetearlo, pero sabías que hasta ahora la cosa iba demasiado dramática. Pero aquello había sido el colmo. Quedaste destrozada por dentro a pesar de tu histeria. Mordiste tu labio inferior de la rabia.
-Escucha, no, no quise decir eso, lo siento. – Dijo suavemente mientras intentaba abrazarte.
Te quitaste sus brazos de encima y lo miraste intentando destruirlo con tus ojos. Lo que funcionó bastante bien y Joe bajó la mirada.
-Lo siento, por favor no te vayas. – Dijo arrepentido.
El tomó entre sus manos la tuya pero la sacaste de su calor. Estabas enojada, asustada, histérica, sorprendida. No podías hacer mas nada y al final terminaste peleando con tu novio.

-Déjame Joe, ¿Si? Estoy loca, loca por ti. Estoy viendo cosas y tu no eres capaz de ayudarme en nada. Solo… me gritas “Loca”.
-Escucha ___-Bonita, lo siento, no quise…
-No me hables Joe. – Dijiste interrumpiendo mientras te dabas vuelta y caminabas hacia la puerta.

Te fuiste llorando de esa casa. Caminaste hacia la tuya ya en la fría noche. Antes de cruzar el límite en los árboles estaba Nicholas otra vez.
-Oh, por dios. – Te tomaste la cabeza.
-Hola _______.
Te recostaste contra un árbol. ¿Qué era lo que quería, terminaría volviéndote loca.
-Estoy aterrada… ¿Qué quieres de mi? ¿Por qué solo puedo verte yo?
-Tu puedes ayudarme. – Dijo tranquilamente.
-¿Qué quieres que haga? – Dijiste sinceramente esperando una respuesta liberadora.
-Quédate conmigo.
Tras tantas películas de fantasmas supusiste que te llevaría al infierno pero preguntaste para estas segura.
-¿En donde?
-Quédate aquí, en estos árboles. – Dijo con una mirada dulce.
-¿Cuánto tiempo? – Dijiste desconfiada.
-Solo por un rato.
Te sentaste en el suelo y el a tu lado. Miraste el cielo unos segundos hasta volver a llorar por Joseph. Nick te miró preguntó por qué llorabas. Tu lo miraste mientras secabas tu rostro y explicaste.
-Porque me peleé con tu hermano. El no cree que existas.
-Yo si existo. Pero tu puedes verme porque crees que existo y eres buena, ya no llores. – Dijo levantando su mano y volviendo a bajarla, como recordando que quizás no podía tocarte.
-No puedo dejar de llorar. – Dijiste ignorando la duda de la anterior observación.
-Si, si puedes. Vamos. Mírame.

Tu lo miraste y sus ojos eran aun mas profundos que los de Joe. El tenía una voz suave. Encantadora, era tranquilo y eso se contagiaba.
-Respira. Todo va a estar bien. – Dijo con seguridad.

-¿Por qué estas aquí? – Preguntaste apenas dejaste de llorar.
-No lo se… Pero por favor, quédate conmigo.
-¿Qué no puedes salir de aquí?
-No, no puedo ir más allá de esta estancia. – Explicó mientras miraba la tierra que lo aprisionaba.
Tu miraste su triste pero hermosa imagen.
-¿Puedo tocarte? – Preguntaste curiosa.
-No sentirás nada.

Tu estiraste tu brazo hasta su mejilla. Tu mano se acercó… El te miro a los ojos y tú llegaste a su mejilla… En la piel de tu mano sentías un aire frío… un cosquilleo helado.
-¿Sientes algo? – Preguntaste perdida en su piel brillante y blanca.

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XophieJonas