domingo, 15 de mayo de 2011

Capitulo 6 de Nicholas. Nick y Tu.

Capitulo 6

Una suave voz susurrante se escabullía entre sueños para despertarte poco a poco. Tus ojos se abrieron lentamente y la luz te hizo parpadear unas cuantas veces seguidas. Las manos de Joe te tomaban por los hombros mientras sus ojos miraban los tuyos. Parecía intentar abrirlos con su mirada. Respiraste profundo y te sentaste en el sillón en el que estabas acostada inmediatamente que recordaste lo sucedido. Joe agradeció que estuvieras ya despierta y sonrió levemente.

-¿Dónde está Nick? – Preguntaste mientras aún tratabas de tranquilizarte. - ¿Qué pasó? – Lo miraste exigiéndole explicaciones.
-¿Nick? – Dijo con cara confundida. – Es mi hermano fallecido. ¿Quién te dijo de el?
Tú lo miraste y frunciste las cejas, ya habían hablado de eso.
-Joe, ya me lo dijiste, peleamos, y me desmayé cuando el se acerco.
-No, nosotros jamás hemos peleado bonita. – Dijo con seguridad. - Tú estabas viniendo y te tropezaste con el escalón de la entrada. Estabas diciendo cosas raras como “Yo lo vi, estaba aquí” “No, Joe, yo lo vi” ¿Qué soñabas? – Te preguntó curioso.
-Joe, yo estaba aquí y hablaba con tu hermano y luego bajabas y peleábamos porque no me creías… y luego me enoje contigo y en el porche apareció Nick e intento tocar mi cara pero cuando estaba muy cerca… como que me desmayé.
Te tomaste la cabeza confundida. Y te acercaste a Joe. Lo abrazaste sentados en el sillón.
-Tranquila. Todo fue un sueño. – Y acarició tu cabello.
-Pero es que no recuerdo haberme caído. Y… Estabas… con la misma… camisa. – Lo miraste acusadoramente hasta poner su mirada nerviosa.
-Ah, no lo se… quizás me viste antes de desmayarte.

Recuerda que llegaron y Joe se puso esa camisa luego de que entraron y el regresó de bañarse. Tu mente comenzó a analizar sus ojos. Sus labios se despegaron para tomar solo una brisita de aire cuando tú explotaste.
-No estarás intentando engañarme ¿Verdad? – Dijiste a punto de enojarte. - ¿Estas seguro de que lo soñé nada más?
-Si, yo te encontré tirada en la puerta hace como una hora. – Y su mirada no volvió a tus ojos evitando el contacto.
-Ok… Te creo. – Dijiste siguiéndole el juego con la esperanza de atraparlo con agilidad.
-Bien. Ah… _____- ¿Quieres acompañarme al porche?
-Si, claro.

Salieron, la noche era hermosa, corría una brisa algo fría pero igualmente se encontraba realmente bella la luna con sus estrellas. La oscuridad no dejaba ver demasiado pero el estaba iluminado y no necesitabas otra cosa mas, los grillos daban el toque final al ambiente mientras tu sonrisa se dibujaba como sin querer.
-________ me gustas mucho. – Dijo directa pero encantadoramente. - Eres hermosa, bondadosa, simpática, dulce… ¿Quieres ser mi novia?
Reíste suavemente. ¿Qué más querías?
-Si. Si, Joe. – Respondiste feliz.
Se miraban hipnotizados el uno del otro. El tomó tu rostro y lo llevó a su boca. Estuvieron como diez minutos en el porche, besándose una y otra vez.

Habían pasado tres semanas. Tres semanas de sonrisas y juegos, tres semanas de noviazgo que te hacían sentir orgullosa. No has vuelto a ver a Nick, dejaste ese asunto e suspenso. Pero a Joe lo ves a diario. Son muy felices juntos.
Ahora estas con Selena en el árbol del fondo. Ella dejó de mirarse las uñas y miró hacia un costado para verte con la mirada perdida en el campo.
-No puedo creer que sigas pensando en eso. – Decía Selena.
-Selena, puedo jurar que no me desmayé. Puedo jurar que todo pasó de verdad y ahora quiere engañarme con que todo fue un sueño.
Aunque te daba algo de vergüenza sospechar aquello de tu novio no podías evitar confesarselo a tu mejor amiga. Quien repitió que los fantasmas no existen y que no era posible que Joe pudiera engañarte de aquella manera. Te cruzaste de brazos y te recostaste contra el árbol. Aún no podías creer el nítido sueño. No estabas para nada convencida de lo que Joe decía, era extraño y como fuera llegarías a saber si Nick era real o no.
Aquel día por la tarde decidiste ir a pasar un rato con Joe. Caminaste hasta el límite de tu estancia y cruzaste el alambrado. Miraste su casa y sonreíste mientras pasabas entre los pocos arboles que se hallaban en el limite de aquella bella y encantadora estacia Jonas. Tocaste la puerta y te arreglaste el cabello.
-Hola. – Dijo Kevin luego de abrir la puerta para saludarte.
-Hola Kev, ¿Está Joe? – Preguntaste simpatica luego de darle un beso en la mejilla.
-Ah, si, está en la ducha, pasa. Yo me tengo que ir… - Dijo saliendo mientras tu pasabas. -Papá y mamá volveran en un rato con Frankie – Guiñó el ojo. - ¿Nos vemos luego?
-Claro, adiós. – Sonreíste y el cerró la puerta.

El otoño estaba ya adueñado del clima y en aquella habitación hacía algo de frío. Frotaste tus manos y cruzaste los brazos. Comenzaste a caminar lentamente rodeando el sillón de la sala. Luego de unos pocos minutos te sentaste y miraste el techo. Cerraste los ojos y sentiste un ruido. Inmediatamente te sentaste atenta mirando a tu alrededor. Te pusiste nerviosa sospechando que Nick estaba ahí. Así que tragaste saliva y te paraste lentamente.
-¿Nick? – Preguntaste con una voz suave. - Nick… No se si puedes escucharme. No se si existes… pero si existes, puedo verte. – Dijiste para luego pensar que te estavbas volviendo loca.
El silencio te tranquilizó pero al mismo tiempo te puso nerviosa al saber que estabas sola.
-¿Estas aquí? – Dijiste mientras tu voz se desvanecía.
Te diste vuelta y ahí estaba. Quedaste paralizada de nuevo. Algo frío corrió por tu espalda y respiraste profundo tratando de no correr. Atemorizada pero quieta lo miraste y sus ojos volvieron a hacerte caer el la intensidad de algo que no conocías.
-¿Eres real? – Trataste de decir entre tartamudeos y voz temblorosa.
Nick asintió con la cabeza. Te tomaste el cabello con las manos e intentaste tranquilizarte
-¿Nos harás daño?
Nick dijo que no con la cabeza. Sentiste una leve calma pero luego bajaste la mirada para que dejara de consumirte el miedo.
-¿Estas… muerto?
El bajó la cabeza, estuvo quieto y luego asintió. Te cubriste la cara con tus delicadas manos y hablaste para ti misma.
-Ay dios, veo fantasmas, estoy loca, Joe me mintió. – Inmediatamente comenzaste a llorar.

Nick comenzó a acercarse a ti. Tu continuaste con tu rostro entre tus manos con la cabeza baja, sus pasos no tenían ruido, no corría un solo sonido que pudieras detectar. El se acercó más y más. Llego a estar muy cerca, lo suficiente como para tener que mirar hacía abajo para verte llorar. (Aunque solo te llevaba unos pocos centímetros.
-No llores. - Susurró frente a ti.
Tu lo miraste y te dejaste caer en sus ojos. Sacó una rosa del florero. Te la entregó. Lo miraste como intentando despertar, ¿Qué estaba haciendo? Tu la ibas a tomar pero justo Joe bajo y Nick desapareció, la rosa cayó al suelo y pusiste ambas manos en el sofá para apoyarte. Estabas llorando con calma.
-Hola amor… - Saludó, pero su sonrisa desapareció apenas notó tu llanto. - ¿Amor? -Corrió hasta ti y te abrazó. - ¿Qué? ¿Que te pasa? ¿Por qué lloras amor?
A tal pregunta lo único que respondiste fue salir de sus brazos. El volvió a preguntar y lo miraste enojada.
-Joe, me mentiste.
-¿En que? ¿Qué hice? – Decía aún siguiendo el juego.
-Me dijiste que me había desmayado, que no habíamos peleado. Nick es real y si, peleamos, y me mentiste. – Histérica.
-Solo para mantenerte conmigo.- Dijo serio.
-Me hiciste pensar que estaba loca. ¡Me hiciste creer que estaba soñando! ¡¿Qué creáis?! Que no volvería a ver al fantasma de tu hermano. ¡Acéptalo! Aquí hay un fantasma.
-No hay fantasmas aquí ________.
-Si, lo hay. Y no puedo entender por qué… ¿Por qué solo lo veo yo? ¿Qué hay en mí? ¿Por qué no lo ves?
-¡Ya!, basta _______. No hay fantasmas. – Te gritó.
-¿¡Crees que estoy loca!?
-¡¡Si, eso creo!!

Un silencio de adueñó de todo. Unas lágrimas mojaron tu rostro y quisiste abofetearlo, pero sabías que hasta ahora la cosa iba demasiado dramática. Pero aquello había sido el colmo. Quedaste destrozada por dentro a pesar de tu histeria. Mordiste tu labio inferior de la rabia.
-Escucha, no, no quise decir eso, lo siento. – Dijo suavemente mientras intentaba abrazarte.
Te quitaste sus brazos de encima y lo miraste intentando destruirlo con tus ojos. Lo que funcionó bastante bien y Joe bajó la mirada.
-Lo siento, por favor no te vayas. – Dijo arrepentido.
El tomó entre sus manos la tuya pero la sacaste de su calor. Estabas enojada, asustada, histérica, sorprendida. No podías hacer mas nada y al final terminaste peleando con tu novio.

-Déjame Joe, ¿Si? Estoy loca, loca por ti. Estoy viendo cosas y tu no eres capaz de ayudarme en nada. Solo… me gritas “Loca”.
-Escucha ___-Bonita, lo siento, no quise…
-No me hables Joe. – Dijiste interrumpiendo mientras te dabas vuelta y caminabas hacia la puerta.

Te fuiste llorando de esa casa. Caminaste hacia la tuya ya en la fría noche. Antes de cruzar el límite en los árboles estaba Nicholas otra vez.
-Oh, por dios. – Te tomaste la cabeza.
-Hola _______.
Te recostaste contra un árbol. ¿Qué era lo que quería, terminaría volviéndote loca.
-Estoy aterrada… ¿Qué quieres de mi? ¿Por qué solo puedo verte yo?
-Tu puedes ayudarme. – Dijo tranquilamente.
-¿Qué quieres que haga? – Dijiste sinceramente esperando una respuesta liberadora.
-Quédate conmigo.
Tras tantas películas de fantasmas supusiste que te llevaría al infierno pero preguntaste para estas segura.
-¿En donde?
-Quédate aquí, en estos árboles. – Dijo con una mirada dulce.
-¿Cuánto tiempo? – Dijiste desconfiada.
-Solo por un rato.
Te sentaste en el suelo y el a tu lado. Miraste el cielo unos segundos hasta volver a llorar por Joseph. Nick te miró preguntó por qué llorabas. Tu lo miraste mientras secabas tu rostro y explicaste.
-Porque me peleé con tu hermano. El no cree que existas.
-Yo si existo. Pero tu puedes verme porque crees que existo y eres buena, ya no llores. – Dijo levantando su mano y volviendo a bajarla, como recordando que quizás no podía tocarte.
-No puedo dejar de llorar. – Dijiste ignorando la duda de la anterior observación.
-Si, si puedes. Vamos. Mírame.

Tu lo miraste y sus ojos eran aun mas profundos que los de Joe. El tenía una voz suave. Encantadora, era tranquilo y eso se contagiaba.
-Respira. Todo va a estar bien. – Dijo con seguridad.

-¿Por qué estas aquí? – Preguntaste apenas dejaste de llorar.
-No lo se… Pero por favor, quédate conmigo.
-¿Qué no puedes salir de aquí?
-No, no puedo ir más allá de esta estancia. – Explicó mientras miraba la tierra que lo aprisionaba.
Tu miraste su triste pero hermosa imagen.
-¿Puedo tocarte? – Preguntaste curiosa.
-No sentirás nada.

Tu estiraste tu brazo hasta su mejilla. Tu mano se acercó… El te miro a los ojos y tú llegaste a su mejilla… En la piel de tu mano sentías un aire frío… un cosquilleo helado.
-¿Sientes algo? – Preguntaste perdida en su piel brillante y blanca.

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XophieJonas

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