miércoles, 25 de mayo de 2011

Capitulo 7 de Nicholas. Nick y Tu.

Capitulo 7

-¿Sientes algo? - Preguntaste perdida en su piel brillante y blanca.
-Nada. – Respondió mirándote intensamente.

Bajaste la mirada algo triste, algo decepcionada… algo extraña. Miraste ru mano y luego suspiraste.
-No te vayas. – Repitió casi rogando.
-¿Por qué?
-No quiero quedarme solo. ¿Sabes lo que es, Estar mas de un año sin compañía alguna? Ser invisible.
-Hm. – Alguna vez te habría pasado eso en la escuela, pero obviamente no habías sido un fantasma y parecía doler demasiado estar en su lugar. - No. – Contestaste acompañando su dolor.
-Quédate un rato más.
Sonreíste levemente para darle el SI que tanto deseaba. El sonrió muy, muy suavemente, casi no notable.

Sin notarlo el ratito que planeabas quedarte llego a ser cerca de dos horas. Dos horas hablando con un fantasma. Aún no podías creerlo. Dos horas hablando con un chico maravilloso que estaba muerto. Y aunque pasaste todo ese tiempo a su lado, no se te había cruzado por la cabeza preguntale como había muerto, ni nada parecido, simplemente hablaron de temas comunes, pero el encuentro no resultó muy comun, mejor dicho, extraño. Te encaminaste hacía tu casa, ya era de noche. Llegaste, subiste a tu habitación y te tiraste en la cama. Habías tenido un día muy raro y seguramente no dormirias esa noche. ¿Te estarías volviendo loca? Lo pensaste un par de veces. Pero diste el no solo para complacerte a ti misma.
Miraste, por casualidad o costumbre tu telefono, el cual tenía mas de 10 llamadas perdidas. Y nisiquiera precisa aclarar de quien eran esas llamadas.
-No. – Hablaste para ti misma. – No contestare tonto.
Cerraste el celular y tu hermana entró a tu habitación.
-¿A quien le hablas? – Preguntó mientras dejaba la ropa limpia que te traia encima de tu escritorio.
-Ah mi ex novio. – Dijiste sentandote en la cama.
-¿Quién? – Dijo Taylor intrigada.
-Amm… Joe. – Dijiste con una mirada perdida.
-¿Terminaste con Joe? ¿Por qué?

Dijiste que solo habías cometido un error, que el no era para ti, que no tenía todo lo que buscabas y bla, bla, bla. No podías decir que en realidad era porque no te creia cuando su hermano estaba rondando por la casa como un fantasma al asecho y que tu podías verlo y habías hablado con el cerca de dos horas. No. Taylor creería que finalmente habpizs perdido la cabeza.
-Lo siento hermanita. De verdad. – Taylor te daba su consentimiento.

Obviamente al otro día en la escuela no le dirigiste la palabra a Joe. Lo ignoraste todo el día mientras su mirada aún se posaba en ti para introducirse en su mente y pensar en lo que había hecho. Que era específicamente lo que querías que hiciera. Ya que así quizás volviera, ya que en realidad seguía gustándote, pero si el no te creía entonces no era para ti. Aunque te gustaba. Bueno, mas o menos así era tu cabeza.
Te la pasaste con Selena todo el día. Volviste a intentar contarle la historia de Nick, pero al igual que Joe, no creyó.
-_______... Por favor… - Decía Selena sin poder creerlo.
-Selena, debes creerme… - Insistías en el pasillo. - …El estaba ahí, se que era Nick, se que es extraño pero puedo verlo.
-O sea, me estas tratando de decir… Que ves fantasmas… -Te miró con cara confundida, insinuando que estabas loca.
-Algo así.
-_________... – Dijo como si le estuvieras tomando el pelo.
-¡Te lo juro!
Selena puso sus ojos en blanco y se detuvo, ya que iban caminando.
-Supongamos que ves fantasmas… - Dijo mirando hacia arriba como si fuera algo imposible. - Joe no te creyó y por eso estas molesta.
-Exacto.
-Bueno… Yo tampoco te creería.
-No lo haces. – Dijiste burlandote.
-Ay, eres un caso imposible. – Dijo para luego seguir caminando.

Selena fingió haberte creido luego de un rato. Tanto hablar hizo que se cansara y quisiera cambiar de tema. El día continuó de la forma en la que había empezado. Luego de la escuela volviste a casa y subiste a dejar las cosas. Saludaste a Taylor, quien estaba sentada en el sillón escribiendo algo. Aunque no estabas segura de lo que escribía tu hermana, ella siempre estaba escribiendo cosas lindas llenas de vida y sentimientos.
Aun no sabes bien por que… pero quisiste comprobarte a ti misma que no estabas loca y decidiste ir nuevamente a aquellos árboles en el límite de la estacia Jonas.

El verde estaba opacandoce, llegaba la tardecita y su color naranja, respiraste luego de haber corrido hasta allí y miraste a tu alrededor.
-¿Nick? – Lo buscaste entre los árboles.
No hubo un solo ruido ni sonido. Caminaste entre los troncos tratando de verlo. Una brisa movio la copa de los árboles y movió tu cabello.
-Que bueno que volviste. – Dijo sorprendiéndote por detrás aquel chico de rizos.
-¡Ah! – Te diste vuelta inmediatamente. – Lo siento. No te vi. – Reiste timidamente.
-No, tu discúlpame. – Dijo con una sonrisa difícil de detectar.
-No hay problema. – Sonreíste ampliamente.

No, no estabas loca, estabas segura de que el existía, nadie podía verlo, pero existía. Estuviste un largo rato hablando con el. Pero había algo clásico que te estaba matando, la duda, y la curiosidad de saber todo sobre el. Los fantasmas siempre nos dan curiosidad. Siempre queremos averiguar como murieron, que sucedió, como era su historia. Decidiste terminar con todas esas preguntas que te asechaban con intensidad. Así que como en una película lo miraste y luego tus ojos quedaron clavados en el suelo.
-¿Por qué moriste?
Te dio un “no se que” al preguntar eso. Pensaste en que quizás le molestaría aquella pregunta o quizás no querría responderla.
-Sabia que no ibas a aguantar mucho más. – Dijo con una mirada simpática.
-Lo siento. – Dijiste mirando hacia otro lado.
-Fue el 19 de abril. Joe y yo estábamos en casa luego de la escuela. – Miró el cielo mientras parecían quedar ambos atrapados en un flashback. – Papá y mamá habían llevado a Frankie a un museo y un almuerzo con amigos. Kevin estaba en casa, a punto de venir al monte con Joe y yo. A Joseph siempre le gustó la caza. – Dijo mirándote. – Pero no fue eso. El había tomado el rifle de papá. Aunque no sabía nada de caza, ni siquiera sabía como tomar el arma. Bajó del caballo, yo cabalgué a su lado mientras el miraba todo con el rifle listo para disparar. Éramos dos tontos. Joe vio un pato. Le dije “Joe, solo es un pato”, y el respondió, “Nick, solo estoy practicando”. Apuntó con cuidado, lo miré mientras se alistaba para jalar el gatillo. Allí recordé que mi yegua recién estaba comenzando a cabalgar y que aún era difícil de controlar. El sonido del disparo podría hacer que hiciera cualquier cosa y yo estaba encima. No terminé de hablar, no llegué a decirle que no disparara, pero la bala y los patos junto con los demás sonidos del monte estallaron en el animal que yo montaba.
Lo miraste con atención. El se perdió nuevamente en las nubes.
-Salió disparada de tal forma, y a tan gran velocidad que no pude hacer absolutamente ningún movimiento. Abracé su cuello y traté de sostenerme en un terremoto. Corrió tan lejos que podía ver a Joe pequeñito. –Bajó la cabeza. – Me agité tanto. Me puse tan nervioso, que mis manos temblaban y caí del animal. El golpe fue seco y duro, no pude moverme mas… - Te miró. – Era asmático. No pude respirar.
Sus ojos tenían contaban toda la historia en una sola mirada. Una tristeza profunda te invadió, era tan trágico y tan verdadero.

-Lo siento. – Fue lo único que alcanzaste a decir entre tu ahogo.
-Pero ya pasó. – Levanto su cabeza, como recuperándose y llenándose de fuerza. - Ahora solo tengo que hallar un modo de irme de aquí.
-¿No sabes por qué estas aquí?
-No tengo idea.

Aquella mirada, esos ojos cafés, no eran nada especiales. Eran ojos comunes entre la gente… ojos normales y sin nada único… pero que bellos, cuanta soledad había en ellos, cuantas ganas de existir realmente tenían esos ojos. Era un color tan intenso como solo el castaño puede serlo. Tan profundo y vivo.

-Solo tenías 17. – Dijiste lamentando en voz alta.
-Ya no importa. ¿Quieres ir al lago de la estancia un rato? – Preguntó nuevamente con un gesto simpático.
-Claro. – Sonreíste nuevamente.

XophieJonas

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